ansiedad
DEPRESIÓN
FOBIAS Y MIEDO
ANSIEDAD
Definimos técnicamente la ansiedad, como una anticipación aprensiva de una posible desgracia o de un peligro que no ha ocurrido y se sitúa en el futuro, a lo que se acompañan síntomas somáticos, malestar y/o tensión. La ansiedad es sólo el efecto psicofisiológico de esta percepción-emoción, y está compuesta por estos dos factores, una supuesta amenaza cargada de incertidumbre y miedo, acompañada de síntomas fisiológicos como resultado de la activación del sistema nervioso simpático. Como se ve, la ansiedad es un síntoma, es una alerta que nos dice que tenemos miedo, nos sentimos inseguros, que hay alguna situación o problema sin resolver que nos asusta y parece superarnos. Este proceso puede ser consciente o inconsciente, ya que no siempre nos damos cuenta de que la sufrimos, y muchas veces no sabemos por qué la tenemos.
No obstante, hemos de tener en cuenta que la ansiedad es un estado natural, beneficioso y adaptativo, que nos protege del peligro y que nos ha mantenido vivos como especie durante miles de años. Esta ansiedad buena y saludable es la que surge como consecuencia de las demandas reales del exterior, que saca lo mejor de nosotros porque nos activa y presiona ligeramente para que rindamos más. . Muchas veces la ansiedad se produce por un motivo real pero se mantiene una vez pasado el peligro, quedando asociada a la situación que provocó el miedo. Sin embargo, cuando la ansiedad proviene de miedos y demandas no realistas y nos anula, bloquea y limita, interfiriendo en nuestras tareas se convierte en ansiedad patológica. Si sufres ansiedad lo primero que deberías hacer es analizar cual debe ser la causa, qué miedo o temores la está provocando.
El miedo siempre aparece como una anticipación, siempre de algo que no ha ocurrido. Es una emoción básica y muy antigua que también nos protege. El miedo, como todas las emociones, surge en nuestra mente, es producto de lo que pensamos sobre algo, y si no pensamos en ello, no sentimos temor. Si ignoro que tengo una tarántula en la espalda no reaccionaré ni sentiré miedo, claro. Normalmente buscamos de forma natural el equilibrio emocional, y nos vamos adaptando a lo que nos ocurre con más o menos éxito. Pero hay veces que ante alguna situación nos descontrolamos y perdemos el control, para lo que intentamos soluciones que muchas veces más que arreglar el problema lo complican y lo mantienen.
Por ejemplo, la ansiedad tiende a generalizarse, puesto que normalmente, las personas o bien pretenden controlar el miedo, o evitan las situaciones que les producen temor. Entonces, cada vez hay más estímulos que provocan miedo, lo que aumenta la ansiedad y con ello el deseo de controlar el síntoma. En ambos casos el problema persiste ya que el malestar que sufre la persona supone demasiado esfuerzo cuando se pretende controlar, o genera más miedo, cuando se evita. Ante este problema que se generaliza, perdura y enquista, la terapia breve estratégica ha demostrado ser un tratamiento eficaz con resultados demostrables. Mediante diferentes estrategias el paciente logra afrontar su problema, recuperar el control del síntoma y, por tanto, de su vida.
¿Por qué la ansiedad no desaparece definitivamente con los fármacos? La ansiedad no es una enfermedad, es un síntoma y los fármacos no pueden curarla si no se trata la causa o el origen del problema
SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD
Los síntomas que pueden darse en la ansiedad son:
- Cardiovascular: Hipertensión, hipotensión, disminución o aumento de la frecuencia cardiaca, desmayo, taquicardia o pulso acelerado, arritmias, palpitaciones, dolor precordial en el pecho, opresión en el pecho.
- Respiratorio: Ritmo respiratorio acelerado y superficial (hiperventilación), respiración enlentecida, problemas para respirar, presión en el pecho, respiración superficial, sensación de nudo en la garganta, sensación de ahogo o de falta de aire (disnea), suspiros
- Neuromuscular. Reflejos aumentados, sobresaltos, insomnio, espasmos, temblores, rigidez, debilidad general, inestabilidad, piernas tambaleantes.
- Gastrointestinal: Dolor abdominal, pérdida de apetito, asco de la comida, náuseas, vómitos, reflujo gastroesofágico, malestar abdominal, sensación de atragantamiento o dificultad para tragar, diarreas, heces blandas, dolor abdominal, cólicos intestinales, sensación de ardor, pesadez abdominal, aerofagia, flatulencia o gases, pérdida de peso, estreñimiento.
- Aparato urinario: Micciones frecuentes, micción urgente, dolor al orinar, amenorrea, menorragia, disminución del deseo sexual o anorgasmia (pérdida de la libido), eyaculación precoz e impotencia o disfunción eréctil en el hombre
- Piel: Palidez, rubor facial, sudor localizado (por ejemplo, en las palmas) o general, sofocos, picores
- Síntomas neurovegetativos: Sequedad de mucosas, especialmente de boca y lagrimales, sudoración y salivación excesiva, o viceversa, sensación de desmayo inminente, rubor o palidez, vértigos, cefaleas, erectismo piloso (piel de gallina), hormigueo o parestesias, hipersensibilidad a los ruidos, olores o luces intensas, mareos o inestabilidad, insomnio, dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido, sueño insatisfactorio o no reparador, sensación de fatiga al despertar, pesadillas, terrores nocturnos.
- Síntomas musculares: Cefaleas tensionales, especialmente en la nuca, contracturas musculares; espasmos musculares y calambres, rigidez muscular, dolor muscular, tics, rechinar de dientes o bruxismo.
- Síntomas sensoriales: Zumbido de oídos, visión borrosa, oleadas de frío o calor, sensación de debilidad, parestesias (pinchazos, picazón, hormigueos).
- Otros síntomas psicofísicos: Fatiga y agotamiento, astenia (neurastenia), sensación de tensión e inquietud, llanto fácil, imposibilidad de relajarse, impaciencia, dificultad o falta de atención-concentración, problemas de memoria, pensamiento acelerado, o al contrario, embotamiento.
La característica común a todos ellos es que suelen ser síntomas incapacitantes, es decir, que los síntomas van evolucionando y se van complicando hasta incapacitarnos para seguir con nuestra vida diaria. La buena noticia es que igual que nuestro cuerpo aprende a tener ansiedad ante determinadas situaciones, puede desaprenderlo, porque estamos muy dotados para el aprendizaje.
DEPRESIÓN
Las personas con depresión presentan un comportamiento lento, desmotivado, impotente, negativo, sin esperanza, alegría, placer ni humor. En psicoterapia Sant Cugat nos damos cuenta que las personas con depresión sufren mucho, son víctimas que sólo pueden lamentarse. Repetir mucho las cosas hace que nos las acabemos creyendo, así que la persona que sufre depresión cambia sus respuestas funcionales por otras de tipo depresivo. Así, siente que no puede salir de su situación porque no existen ni tiene los medios, y en definitiva, no es capaz. El día a día de una persona con depresión se vuelve agotador.
La persona con depresión se siente impotente, RENUNCIA, y se coloca en el rol de víctima pensando de diferentes maneras, y formando distintos tipos.
- Siempre he sido incapaz, está en mi naturaleza
- Pensaba que podía pero estoy equivocado, soy incapaz.
- Creía en los demás, pero me han decepcionado.
- Tengo principios, pero el resto del mundo no.
Aparecen dificultades de concentración, dudas recurrentes, confusión e indefensión, desánimo, desesperación, llanto, irritabilidad, impaciencia o apatía. Hacen las cosas por inercia, no disfrutan con nada. Somatizan mostrando cansancio, fatiga, dolores difusos, y pesadez que no desaparece con el reposo, y sólo buscan descansar, como renuncia máxima. Pueden presentar trastornos del sueño, de la alimentación, y hasta los de ansiedad. Hacen lo justo. Les cuesta explicar lo que les pasa, y pueden sentir vergüenza o culpa.
La persona con depresión debe entender que cuando delega o pide ayuda se rinde, y esto le perjudica, porque así la situación empeora. Se debe intentar que la persona con depresión descubra los recursos que cree que nunca ha tenido. Debe intentar comportarse como si estuvieran bien aunque no sea así, porque al cabo de cierto tiempo acabará por ser cierto y se sentirá mejor de la depresión. También se ha de evitar hablar del problema, porque cuanto más se habla de ello, más hacemos crecer la depresión.
Es un error tratar de consolar, animar o tranquilizar a una persona con depresión, pues ésta no creerá lo que le decimos, no cambiará su idea de incapacidad y se reforzará el papel de víctima.
La psicoterapia breve es el arte de persuadir a alguien para que haga algo diferente o más útil de lo que hace o piensa para mejorar, porque lo que hace ahora no funciona. La terapia estratégica breve busca romper la creencia disfuncional para después construir otra funcional. Con la terapia breve se pretende también evitar el riesgo de una recaída, pues las creencias, casi siempre inconscientes, activan ideas disfuncionales.
En Psicoterapia Breve y Positiva intentamos obtener el máximo resultado terapéutico con intervenciones mínimas y no invasivas que reactiven los recursos personales de las personas hasta entonces bloqueados por la patología depresiva.
FOBIAS Y MIEDO
Los trastornos de ansiedad comprenden distintos problemas donde el miedo, la fobia o el pánico son protagonistas. Todas las personas tienen la capacidad de reaccionar con ansiedad, como respuesta emocional de protección ante el peligro. El exceso, la frecuencia, la intensidad, o la duración de la respuesta de ansiedad, o una respuesta inadecuada a las demandas de la situación nos hacen hablar de problema.
Los principales trastornos de ansiedad son:
- Ataque de pánico
- Trastorno de ansiedad generalizada
- Fobia social
- Agorafobia
- Timidez
- Fobia a hablar en público
- Fobia específica: a los animales, objetos, situaciones, y puede ser cualquier cosa
- Hipocondria
- Fobia a volar
- Trastorno de estrés postraumático
La lista de problemas de ansiedad y de fobias que se pueden tratar con la Terapia Breve Estratégica es muy amplia. Todos estos trastornos de ansiedad tienen en común determinados síntomas fisiológicos como la sudoración excesiva, las palpitaciones, la taquicardia, la sensación de ahogo, el miedo o el terror, etc. hasta llegar a la sensación de muerte inminente que se produce en los ataques de pánico. Todos estos síntomas comunes a los trastornos de ansiedad, juntos o solo algunos de ellos, acaban produciendo conductas de evitación de la situación o el objeto que provoca esta sintomatología.
Esta respuesta de evitación que se da en las fobias constituye la solución temporal y transitoria del problema que aplica la persona con miedo. El inconveniente es que es precisamente esta solución la que provoca la perpetuación de la fobia. La hipervigilancia y el miedo a perder el control son también respuestas normales en estos trastornos de ansiedad.
Desde el modelo biológico entendemos los trastornos de ansiedad como un proceso de aprendizaje incorrecto, en el que se produce un condicionamiento de unas determinadas reacciones fisiológicas ante unos estímulos determinados, que fijan la activación inadecuada de los mecanismos de respuesta, y propician el desequilibrio de los sistemas simpático y parasimpático.
Igualmente, la interpretación distorsionada de las situaciones y de las propias reacciones corporales ayuda trasformar miedos en fobias, que conducen a que la persona escape a toda costa de las situaciones que producen ansiedad, y evite las situaciones que les dan miedo, protegiéndose detrás de un escudo que puede tomar varias formas, como por ejemplo, tomando medicación, haciéndose acompañar por personas de su confianza, disimulando y buscando alternativas, etc.
Cómo tratamos las fobias?
Con el enfoque de la Terapia Breve Estratégica nos fijamos en los problemas fisiológicos de la ansiedad, del miedo y de las fobias para dirigir la psicoterapia, buscando detectar y concretar lo más detalladamente posible los mecanismos de funcionamiento del problema. Asimismo analizamos las soluciones lógicas que la persona pone en práctica, y que contribuyen todavía más a la fijación del problema. En nuestra intervención terapéutica aportamos soluciones diferentes que damos a la persona en forma de tareas, y conseguimos que se desbloquee mediante técnicas de desensibilización graduales y fáciles de llevar a cabo. Con ello conseguimos un pequeño cambio inicial, que permite a la persona darse cuenta de su capacidad para afrontar positivamente la situación temida, logrando cambios mayores y eliminando, de este modo, el trastorno de ansiedad. Tenemos un porcentaje de éxito del 98% en casos de fobias.
Qué comentan nuestros pacientes?
“Sentía miedo en todas las situaciones donde hubiera gente. Me sentía ansioso incluso antes de salir de la casa, anticipaba lo que me iba a pasar, y a medida que me acercaba a la universidad, a una fiesta, o a lo que fuera, el miedo se hacía más grande y mi ansiedad más insoportable. Me dolía la barriga, no pe podía alejar del baño, el corazón me latía con fuerza, me sudaban las manos, incluso me temblaban las piernas. Me metía en un submundo lejos de todo y todos.” (Antonio D.)
“Al entrar a un sitio lleno de gente, me ponía roja y notaba que todo el mundo se fijaba en mí. Me moría de vergüenza de estar de pie sola, pero tampoco podía acercarme a nadie para hablar. Era humillante, y me sentía tan inútil, que no veía la hora de salir.” (Ana P.)
“Entre un ataque y otro, se presentaba este terror que me perforaba y me producía ansiedad de que el ataque se volviera a repetir. Tenía miedo de volver a sitios en los que había padecido un ataque, y nunca lo conseguía si iba sólo. Simplemente no podía.” (Oscar P.)
“No podía ir a citas amorosas y a veces ni siquiera podía ir a clase. Durante mi segundo año de carrera tuve que quedarme un semestre en casa. Me sentía fracasado.” (Tomás M.)
PANICO – CRISIS DE ANSIEDAD
Generalmente, quien sufre un ataque de pánico o una crisis de ansiedad suele repetir porque se queda confundido, desmoralizado, asustado y preocupado por el futuro, entrando en un espiral de anticipación por el miedo a futuros ataques de pánico.
La sensación de miedo no es más que nuestra percepción de pérdida de control. Y pensar que nuestra mente está perdiendo la percepción de la realidad, y que sentimos miedo, a la ansiedad, a caer o a marearse, y a tener una crisis provoca un miedo aun mayor. Si uno intenta controlarse pierde el control. Normalmente el miedo se vuelve pánico gracias a las soluciones que la persona intenta, repetidamente, para controlar su miedo.
La solución habitual es EVITAR la situación que provoca el miedo. Pero cada vez que la persona evita la situación, se autoconfirma que si estuviera en esa situación tendría miedo, por lo que la siguiente vez es peor y hace que el miedo sea cada vez mayor.
Otra solución usual es buscar AYUDA, la compañía de familiares o amigos que les protejan en la situación que les produce miedo. Esta solución es contraproducente, porque cuando piden ayuda se autoconfirman como incapaces de enfrentarse a esa situación.
Mediante los intentos de solución para controlar el miedo se construye un miedo mayor, el PÁNICO. Desde la Terapia Breve, una de las técnicas más efectivas para curar el pánico es enseñar a los pacientes a aprender a provocarse el pánico a fin de reducirlo, porque si se puede provocar, probablemente se podrá controlar. El miedo es un proceso natural, es espontáneo. Y si se hace aparecer voluntariamente se detiene el proceso, se altera, y las crisis de ansiedad no vuelven a aparecer.
OBSESIONES Y COMPULSIONES (TOC)
- Las obsesiones que generan ansiedad y malestar.
- Las compulsiones (rituales).
Los pensamientos recurrentes de la persona con obsesiones son intrusivos e incontrolados, igual que sus conductas compulsivas. La persona se ve obligada a efectuar rituales para disminuir la ansiedad que le genera la propia.
A corto plazo los rituales compulsivos parecen ayudar a disminuir la ansiedad, pero luego contribuyen a su permanencia.
Cuando predomina la vertiente obsesiva del trastorno muchas personas no se dan cuenta del problema y habrá de ser un familiar el que solicite la ayuda terapéutica a pesar de la oposición que pueda mostrar la persona que sufre la obsesión.
La Terapia Breve Estratégica proporciona diversas técnicas que permiten intervenir en este tipo de trastornos con el objetivo de que la persona pueda escapar del dominio que sobre ella ejercen las obsesiones y así recuperar el poder sobre sí misma, como apoyar y aceptar sus rituales y fijaciones aparentemente ilógicas poder cambiarlos, mediante el uso de la misma lógica no ordinaria.
Para llegar a esta meta podremos utilizar la prescripción de un amplio abanico de tareas para promover hábitos alternativos a las compulsiones que pueden ir desde la externalización hasta la prescripción del síntoma, tanto si la intervención terapéutica se realiza a nivel individual como a nivel de pareja o familiar si estos ámbitos de relación se encuentran contaminados por las obsesiones y los rituales compulsivos de la persona.
TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN
La anorexia, la bulimia y el vomiting son el resultado de un proceso en el que la persona se esfuerza por transformar una situación que no cambia. Se debe romper el círculo vicioso entre los intentos de solución del paciente y la persistencia del problema mismo.
Anorexia
La Anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria donde la persona restringe su comida, la elimina con purgaciones (vómitos, consumo de laxantes y/o diuréticos) o la compensa con ejercicio excesivo para conseguir un peso muy por debajo de lo que corresponde a su sexo y edad. La pérdida de peso conduce a la desnutrición y con ella aparecen alteraciones en la salud, especialmente cuando además existen conductas purgativas, llegando a comprometer la vida de el/la paciente. Los síntomas físicos se acompañan de otros de carácter psicológico: alteración de la imagen corporal, negación y control del hambre, hiperactividad, obsesiones y control, miedo a la madurez, exaltación y sensación de “fuerza”, irritabilidad y fluctuaciones bruscas del estado de ánimo, desequilibrio en el estilo de vida y perfeccionismo.
Bulimia
La Bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por la presencia de atracones. El miedo a engordar que sigue al atracón es la razón por la que aparecen conductas compensatorias como ayuno, ejercicio físico excesivo o purgas (vómitos, abuso de laxantes y/o diuréticos) cuyas consecuencias ponen en riesgo su salud, e incluso su vida. Este ciclo de atracón-compensación altera el régimen de comidas habitual, provocando un auténtico caos en la ingesta y haciendo que las sensaciones de hambre y saciedad estén completamente distorsionadas.
Otros aspectos que caracterizan este trastorno son la alteración de la imagen corporal, la profunda insatisfacción con uno mismo y con todo, una aparente independencia, impulsividad y soledad.
Vomiting
El Vomiting tiene como fuente la bulimia o la anorexia, aunque es por sí mismo un auténtico síndrome. Las personas que sufren de este trastorno desarrollan un impulso irreprimible de comer para vomitar y no sólo darse un atracón para luego vomitar. Vomitar es el fin.
La intervención terapéutica es diferente a los otros trastornos, y es importante trabajarlo bajo el modelo mixto (individual/familiar), ya que existen múltiples soluciones intentadas que provocan que el problema se mantenga.
Trastorno por atracón
El Trastorno por Atracón se caracteriza por la presencia de atracones recurrentes en ausencia de la conducta compensatoria inapropiada típica de la bulimia nerviosa, por lo que la mayoría de los pacientes con este trastorno son obesos. Suelen presentar obesidad e inicio de dietas más jóvenes, y pasar mucho más tiempo en intentos infructuosos de pérdida de peso tendiendo a considerarse con mayor sobrepeso, a mostrar más baja autoestima y a tener mayores dificultades para interpretar las sensaciones de hambre y saciedad. Puntúan significativamente más en escalas que miden insatisfacción corporal, deseo de delgadez y desinhibición. Además, tienden a ingerir mayor cantidad de comida que obesos sin trastorno por atracón.
Es muy importante acudir a terapia lo antes posible para solucionar estos graves problemas que ponen en peligro la vida de quién los sufre.
ADICCIONES
Las adicciones son un problema difícil de solucionar. La persona que las sufre puede haberlo intentado todo, frustrándose una y otra vez, minando así su autoestima, para seguir recayendo. La clave es conocer la sensación que está detrás de esa adicción y determinar bien la intencionalidad positiva que juega el síntoma en el comportamiento de la persona. Puede ser por placer, por evasión, como un anestésico, para llamar la atención, etc.
También es importante saber cómo funciona el comportamiento compulsivo y el impulso descontrolado, para evitar caer en restricciones absolutas y en constantes demandas de ayuda que, además de la ayuda, nos envían el mensaje de nuestra propia incapacidad.
Existen muchos tipos de adicciones:
- Adicciones a sustancias
- Adicción al juego
- Adicción al alcohol
- Adicción a la comida
- Adicción a las compras
- Adicción al sexo
- Adicción a internet
- Adicción al móvil
- Adicción al trabajo
Cuanto más nos prohibimos y restringimos algo que deseamos, más lo ansiamos y por tanto, tendemos a perder el control sucumbiendo tarde o temprano, con la consiguiente sensación de frustración y culpa.
Por tanto, si tienes una adicción y eres capaz de aprender a concederte aquello que te gusta, experimentaras que puedes renunciar a ello. Además, de forma gradual tu cuerpo tenderá regularse de forma natural. Con la comida, el tabaco, el juego, y otras adicciones que no sean una amenaza seria para la propia salud, puedes probarlo, bajo control de un psicólogo. Te darás cuenta, con la comida, por ejemplo, que si comes de forma razonable, sin grandes restricciones, las cantidades de alimento consumidas van a tender a autorregularse.
Hacer esto nos libera de los efectos paradójicos del intento de control forzado en nuestra relación con aquello por lo que sentimos adicción, reorientándolos a la más natural de las relaciones: la que está basada en la autorregulación entre el placer y la necesidad.
La persona con adicción debe tener un objetivo claro, bien definido, alcanzable, y formulado en positivo, para que puedan ser ayudados con psicoterapia.
TERAPIA DE PAREJA
La terapia de pareja puede ser necearia para cualquier persona en algún momento de nuestra vida, porque en todas las parejas existen problemas que pueden llevar a impedir una relación satisfactoria, y ésto puede llevar a solicitar ayuda a un psicólgo.
La terapia de pareja es la solución profesional para parejas, que están pasando por una crisis o tienen problemas familiares, con los hijos, problemas sexuales, celos, infidelidad, mala comunicación, competencia entre ambos, indiferencia, etc.
La terapia de pareja ayuda a solucionar estos problemas ya que proporciona un tratamiento adecuado, que transforma estos problemas en una relación saludable que brinda a ambos miembros de la pareja una mejor calidad de vida.
Nuestra enfoque de la terapia de pareja nos lleva a una visión no individualista del conflicto conyugal, que en general la causa del problema no recae únicamente a uno de los miembros, sino que consideramos la la pareja como un todo, como un sistema.
En el trabajo terapéutico con parejas en psicoterapia breve se observa el interjuego y la complementariedad de roles, las condiciones recíprocas de actitudes, las discrepancias entre el rol asignado, el rol asumido y el rol esperado. También las diferencias entre las conductas explícitas y las subyacentes, la estereotipia de roles, la pérdida de límites y la utilización de la regresión como defensa.
En la terapia de parejas, la psicoterapia breve busca hacer comprensibles los mensajes de cada uno, cambiando los niveles de comunicación y detectando e interpretando la significación del “objeto u objetos internos dominantes”
La psicoterapia breve de pareja nos urge a determinar un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento para que que la pareja pueda lograr sus objetivos deseados. Nuestra intervención como terapeutas en estas entrevistas es activa escuchando y observando a la pareja, preguntando, interpretando, y señalando, a fin de movilizar la pareja a favor de la comprensión de lo que les ocurre.
Sin embargo el afecto, el amor, la pasión, a veces diluídos, son las bases para iniciar una terapia, aún cuando no se descarta la separación de la pareja como solución. Se apunta entonces a instalar la reciprocidad, a mejorar la comunicación, a negociar, y a resolver conflictos. Cada uno de los ítems citados llevan 2 ó 3 sesiones aproximadamente, siendo la terapia adaptada a cada pareja.
Dependiendo del caso, se establecen los objetivos clínicos a alcanzar, en este sentido la modalidad de trabajo es igual a la psicoterapia individual cumpliéndose las fases de evaluación, tratamiento, consolidación y seguimiento.
Algunas situaciones frecuentes en nuestra consulta son:
- Poca o mala comunicación

- Superación de una infidelidad
- Problemas sexuales
- Distanciamiento afectivo
- Celos y desconfianza
- Peleas constantes
- Problemas relacionados con la familia de origen de uno o ambos miembros de la pareja
- Problemas que hacen la convivencia insostenible
- Suceso traumático no superado
- Crisis por cambios que ha sufrido la relación (desempleo, llegada de un hijo/a, distancia geográfica, enfermedad, etc.
- Rutina, monotonía, falta de ilusión
- Escasez de ocio compartido
- Dependencia emocional
- Soledad
- Interferencia de las familias de origen en la vida de la pareja y/o familia
- Incertidumbre o dudas sobre si continuar la relación o llegar a la ruptura
TRASTORNOS SEXUALES
El concepto de sexualidad sana incluye tres elementos básicos:
La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, y para regularla de conformidad con una ética personal y social.- La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza y culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reacción sexual o perturben las relaciones sexuales.
- La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades o deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.
Las estadísticas más recientes publicadas en nuestro país, reflejan que más de la mitad de las mujeres y un 20% de los hombres reconocen no sentirse satisfechos con su vida sexual. Y muchas de las razones que están detrás tienen que ver con las llamadas disfunciones sexuales. Sin embargo, tan sólo un tercio de los afectados recurren a ayuda profesional, a pesar de que las técnicas de intervención están ampliamente desarrolladas consiguiendo buenos resultados.
La Disfuncion sexual se puede definir como una dificultad surgida durante cualquier etapa del acto sexual (Deseo, Excitación, Orgasmo y Resolución) que impide al individuo o a la pareja el disfrute del acto sexual.
Causas de las disfunciones:
- Factores psíquicos, que pueden estar relacionados con miedos, vergüenza, culpa, traumas, etc o con las relaciones interpersonales, esto es, problemas en la relación de pareja como falta de confianza o dificultades de comunicación.
- Factores físicos, que pueden ser debidos a múltiples causas como: diversas enfermedades ( neuropatía diabética, esclerosis múltiple, tumores y, raramente, sífilis terciaria), fallos en varios sistemas orgánicos (como el corazón y los pulmones), desórdenes endocrinos (problemas en tiroides, pituitaria o glándula suprarrenal), deficiencias hormonales (déficit de testosterona, estrógeno o andrógenos), algunas enfermedades congénitas, consumo de drogas ( nicotina, alcohol, narcóticos, estimulantes, antihipertensivos, antihistamínicos y algunos medicamentos psicoterapéuticos), problemas de riego sanguíneo, problemas de espalda y daños nerviosos.
Tipos de disfunciones:
Las disfunciones pueden clasificarse en función de la fase sexual en la que aparecen. Son el tipo de problema sexual por el que más gente suele solicitar ayuda:
- Desórdenes del deseo sexual o anafrodisia. Pueden darse a causa de la edad, el embarazo, la fatiga, la medicación o trastornos de ansiedad o depresión. También puede deberse a una baja producción de testosterona o estrógeno. Debemos distinguier entre el
- Deseo sexual hipoactivo (la falta de deseo) o
- Trastorno por aversión al sexo (el rechazo a cualquier tipo de contacto sexual).
- Desórdenes de la excitación sexual. Estos desórdenes se manifiestan como aversión o elusión del contacto sexual con la pareja. Puede haber causas médicas para estos problemas, como insuficiente riego sanguíneo o falta de lubricación vaginal. Las enfermedades crónicas también contribuyen, así como la naturaleza de la relación entre las partes.
- En las mujeres, la dificultad para alcanzar un grado de excitación adecuado, en el pasado llamada frigidez:
- Para los hombres, se emplea el término “disfunción erectil”, aunque antiguamente se conocía como impotencia.
- Desórdenes en la fase del orgasmo, como el retraso persistente o la ausencia de orgasmo tras una fase normal de excitación sexual. Estos desórdenes ocurren tanto en hombre como en mujeres. Con frecuencia los antidepresivos afectan negativamente.
- Eyaculación precoz: Consiste en la falta de control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio, produciendo una eyaculación demasiado rápida.
- Eyaculación retardada: Al contrario que la anterior, un exceso de control involuntario sobre el reflejo eyaculatorio, impidiendo la llegada del orgasmo.
- Trastorno orgásmico femenino: que consiste en la dificultad o imposibilidad de llegar al orgasmo.
- Desórdenes de dolor sexual, que afectan casi exclusivamente a las mujeres:
- Dispareunia, un intercambio sexual doloroso, que en ocasiones puede ser provocada por una lubricación insuficiente (sequedad vaginal). La falta de lubricación puede deberse a cambios hormonales (embarazo, lactancia, menopausia) o a una excitación insuficiente.
- Vaginismo, donde se dan espamos involuntarios de los músculos de la pared vaginal que dificultan o impiden la penetración. El problema puede estar relacionado con traumas de abusos o violaciones.
Tratamiento y orientación en las disfunciones y problemas sexuales

Antes de describir las fases de la intervención, es importante remarcar que uno de los aspectos fundamentales a trabajar en la terapia sexual son las Actitudes, esto es, el producto de la interrelación entre los prejuicios (estereotipos mentales) y un afecto asociado a ello, expresándose hacia el exterior en forma de conductas. De esta forma, en orientación y terapia sexual trabajamos en tres niveles:
- Nivel Cognitivo. Mediante el análisis y reestructuración de los estereotipos mentales de la persona. En la consulta se aportarán los conocimientos científicos que la persona no posea, analizando de forma crítica los prejuicios culturales que pudieran estar influyendo en la disfunción y reforzando la autoestima de la persona.
- Nivel Afectivo. Se trabajarán tanto en consulta como en el medio social de la persona, primero aportanto los conocimientos adecuados acerca de como se conforman los afectos y cuáles son sus funciones, analizando de forma especial los afectos negativos del miedo, la vergüenza y la culpa, y luego recomendando a la persona que lleve a cabo determinadas acciones en su entorno social para anular los efectos negativos asociados a su comportamiento sexual y sustituirlos por afectos positivos.
- Nivel Conductual. Se refiere a las recomendaciones prácticas que se darán a la persona para que ponga en práctica en su medio social, lo que le permitira un aprendizaje de comportamientos eróticos sanos y placenteros. Se utilizarán diversas técnicas que se adaptarán a cada caso o disfunción.
Fases de la Intervención
- Creación de una buena alianza terapéutica. Cuando una persona acude a consulta para hablar de sus problemas sexuales, hay que tener muy en cuenta que suele ser un paso complicado y el profesional tiene que propiciar un clima de calidez y confidencialidad para que la persona se pueda sentir comprendida y no juzgada. Ya que las dificultades relacionadas con la sexualidad están asociadas con factores morales, de autoestima y de intimidad, es imprescindible que la primera entrevista permita establecer una relación empática que facilite el romper las barreras de la vergüenza.
- Evaluación del problema y recogida de datos. Es importante encuadrar bien el problema, descartando primero el origen orgánico (que puede darse en algunos de los casos) y utilizando instrumentos de recogida de datos adecuados. Ello nos permitirá observar que factores están influyendo en el origen y mantenimiento del problema, para poder formular una hipótesis de trabajo que configure la intervención.
- Propuesta de Tratamiento. Una vez evaluado el caso, concretando los factores que estén implicados en la causa y mantenimiento del problema, se ofrecerá una propuesta de tratamiento consistente en una serie de intervenciones y técnicas que se llevarán a cabo de forma pautada por parte del sujeto o sujetos de la pareja. En ocasiones, parte de la intervención puede consistir en cierta “reeducación sexual” con el fin de desbancar ciertos mitos o prejuicios que puedan estar influyendo negativamente en la sexualidad de los individuos.
- Seguimiento y Prevención de Recaídas. Cuando la persona haya comenzado a relizar las tareas indicadas, se irán revisando sesión a sesión los resultados de las mismas y readaptando en funcion de las dificultades que vayan apareciendo. De cara al futuro, se pretende que las personas sean capaces de afrontar nuevas dificultades por sí mismas, pudiendo aprender nuevas maneras de afrontamiento.


