Agorafobia – tratamiento con realidad virtual

La agorafobia, según la American Psychiatric Association, se define como el miedo a estar en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil o embarazoso escapar o en que pueda no disponerse de ayuda en caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares (mareo, caída, vómito, molestias cardíacas…). Como consecuencia, la persona puede evitar las situaciones temidas, soportarlas con gran ansiedad o necesitar de la compañía de otras personas. Suele empezar con una crisis de angustia ante una determinada situación (el metro, en plena calle, en el trabajo…). Posteriormente, para evitar que se repita, el agorafóbico deja de frecuentar el lugar en cuestión y desarrolla ansiedad ante tal posibilidad.

agorafobiaCon el tiempo, es posible que la persona comience a generalizar su miedo a otras situaciones hasta que su vida va tornándose cada vez más limitada, generando miedo y conductas de evitación hacia lugares públicos y a estar fuera de casa, basado en la anticipación de experimentar niveles elevados de ansiedad o ataques de pánico y limitando su vida a su casa o espacio seguro.

Junto a las situaciones agorafóbicas típicas, los pacientes también pueden evitar otras asociadas con pánico o ansiedad, ya sea por experiencias previas o por las sensaciones temidas que producen. Ejemplos son tomar baños calientes o saunas, acudir a clases de gimnasia, hacer ejercicio intenso, permanecer en ambientes calurosos y cargados, montar en las atracciones de feria o ver películas dramáticas o de terror, entre otros.

El miedo y la evitación a las situaciones agorafóbicas son influidos por múltiples factores: distancia desde casa, compañía, cercanía a un lugar o zona de seguridad (hospital o salida de un sitio), número de personas presentes, eventos estresantes, preocupaciones, fatiga y enfermedades, estado emocional (el enfado puede reducir la conducta de evitación, mientras que la depresión la aumenta), anticipación de una situación temida, cambios hormonales, toma de alcohol, fármacos o drogas, tiempo atmosférico, tipo e intensidad de luz, etc. Todos estos factores influyen en las sensaciones corporales experimentadas, de modo que cuantas más sensaciones temidas aparezcan, más miedo y evitación se experimentará.

La realidad virtual resulta ser una buena alternativa respecto a técnicas tradicionales de exposición para el tratamiento de la agorafobia. A diferencia de la exposición en vivo, la realidad virtual permite estandarización y control sobre los parámetros de las sesiones de exposición. Además, es particularmente útil para repetir la exposición tantas veces como sea necesario. Asimismo, evita la aparición de ataques de pánico, perdiendo el riesgo de reforzar el miedo existente.

De acuerdo con Bados (2006), los problemas de pánico y agorafobia son de los más frecuentes en la práctica clínica; concretamente, son los problemas de ansiedad por los que más se consulta y constituyen alrededor del 50-60% de los casos de fobia atendidos en la clínica (Bados, 2009). En general, si se analizan datos de población de atención primaria, se encuentran cifras de prevalencia más altas que en población comunitaria.